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martes, 25 de mayo de 2010

El fin del imperio romano de Oriente

Mientras que en Europa Occidental el feudalismo decaía con la afirmación de los monarcas nacionales, en Europa oriental se sentía la amenaza de nuevas invasiones procedentes de Asia. que reiteradamente pretendían conquistar también el Imperio Bizantino.

En el siglo XII, los mongoles, pastores guerreros y nómades del Norte de China, organizaron un importante imperio que se extendió por Rusia, Siria y el Norte de India. Su fundador fue Gengis Kan (1154-1227), guerrero y conquistador de temible fama por las devastaciones que sembraba a su paso.

En el siglo XIII, el emperador Tamerlán logró la conquista del resto de India, Persia. Mesopotamia y Asia Menor. Gran importancia para la historia del Medioevo occidental tuvo la irrupción de otro pueblo asiático: los turcos. Procedentes del Turquestán, el pueblo turco había descendido en el siglo IX al califato de Bagdad., donde se asenté. Con el tiempo, los turcos lograron derrocar a la dinastía de los Abásidas y fundar la propia con Otmán I, el Victorioso. Por él se conoció a los turcos con el nombre de otomanos.

Asesinato de Julio César

A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objeto de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto, urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en las idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado. Su muerte provocó el estallido de otra guerra civil, en la que los partidarios del régimen de César; Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble Batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Al término del conflicto, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato y se repartieron los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, finalmente volverían a enfrentarse en Actium, donde Octavio, heredero de César, venció a Marco Antonio.